Periodista musical, la pasión y el oficio

«Las experiencias musicales se hacía necesario compartirlas, como el del resto de las manifestaciones del arte. Eso me permitió el periodismo»

Por Carolina Marín Guevara

@carolinamaring26

Es muy posible que el amor por la música y mi profesión como periodista hayan nacido cuando jugaba a tener un programa de radio y le pedía a mi abuela que cantara para grabarla y entrevistarla. Ella iba del folclor al tango con una gran facilidad y caracterizaba al artista que interpretaba. Más adelante, de la mano de mi papá, ir los domingos al Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV) a presenciar conciertos increíbles de la Orquesta Sinfónica Venezuela, del Orfeón Universitario, bandas de Jazz, Ópera o Zarzuelas abriría en mí un espectro musical importante.

La música estuvo presente siempre, popular de diversos géneros, esos cantantes del romance que visitaban nuestro país con frecuencia, los de la industria cultural; toda aquella negritud que nos regaló la disquera Motown Records, eran los himnos de mi tío Juan De Dios; así conocí a Las Supremas, Stevie Woonder, Los 5 de Jackson, Diana Ross, The Temptatios, Gladys Nigth and The Pips… siendo una niñita. Conviví por esos días con esa mezcolanza musical en la que nunca faltó la salsa, por su puesto, me costó más aprender a bailar que a descubrir que esa música y el latín jazz me hervían en la sangre.

Reconocí a los locutores que se especializaban en colocar la buena música, esa que sin duda me hacía reconocer una fanática y uso esa palabra porque llegó a mi vida el Rock y con una serie de grupos que nos visitaron a la cúpula del Poliedro de Caracas, hasta el Teatro Teresa Carreño pisaron ese lujo de sala que se inauguraba en la capital.

Esas experiencias musicales se hacía necesario compartirlas, como el del resto de las manifestaciones del arte. Eso me permitió el periodismo. Regresé a la UCV a meterme de lleno en sus aulas y me convirtió en Comunicadora Social. Mi tránsito por esta amable y dura profesión me llevó por muchos caminos; cultural, económico, tecnológico, radio, cine, televisión, prensa, medios digitales y lo que venga en el futuro. De alguna manera, he tenido con esta profesión una vida paralela pues siempre la música y el arte en toda su dimensión me ha acompañado.

Ahora tengo esta maravillosa oportunidad de hacer lo que amo en todas las expresiones y a través de los medios que me sean posible. Admiro y respeto a mis colegas en todas las especializaciones y fuentes periodísticas, especialmente a los que realizan un periodismo cultural de altura, inteligencia y sensibilidad.